• 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
Sábado, 02 Junio 2001 23:43

La verdad sobre la ley de Seguridad Nacional

Escrito por
0
0
0
s2smodern

«La que no sale por la radio, la televisión o la gran prensa reaccionaria escrita, dedicadas a embrutecer más que a informar.»

Por Gabriel Ángel

El gran tema de debate en la Colombia de hoy es el de si resulta justo o injusto que la Confederación Suramericana de Fútbol prive a nuestro país del derecho a celebrar la Copa América de Fútbol.

Hace unos días era el de si la dignidad nacional sería capaz de soportar la afrenta que un periodista norteamericano había hecho a la candidata colombiana al reinado de Miss Universo.

Para no hablar de las montañas de papel y los largos espacios de la radio y la televisión dedicados a la gran final de Betty la Fea. O de la derrota del América en la Copa Libertadores. O de los sucesivos problemas del auto de Montoya. O del Giro de Italia y los escarabajos.

Siempre se podrá mantener la mente de la nación ocupada en asuntos ligeros.

Para que no repare demasiado en asuntos graves, como el paro de los sectores de la salud y la educación en protesta por el trámite del acto legislativo 012 en el Congreso, del que ya ni los medios parecen acordarse.

O en el contenido regresivo y antipopular del proyecto de reforma pensional.

O en el carácter imperial de las visitas que realizan a nuestro país los altos funcionarios y generales del Ejército norteamericano, a fin de verificar la ejecución exacta de sus más recientes operaciones de intervención llamadas Plan Colombia.

O en el temible proyecto de ley sobre seguridad y defensa nacionales que se tramita en la Cámara de Representantes, luego de haber sido aprobado por el Senado de la República. Y que de llegar a aprobarse institucionalizaría jurídicamente, los procedimientos arbitrarios y terroristas que las fuerzas armadas del régimen practican actualmente con obligado disimulo por todo el territorio nacional.

Refirámonos brevemente a éste con la esperanza de que un número significativo de colombianos reaccione enérgicamente en contra suya. Porque de no hacerlo, lo que se nos vendrá encima a todos es la consagración definitiva, dentro de un ridículo marco democrático, del totalitarismo brutal que soñaron para sus países los nazis y los fascistas.

El proyecto de ley fue conocido como el número 81 de 1.999 en el Senado. Y en la cámara baja se identifica con el número 133 de 2.001. Como su nombre lo indica, instaura en Colombia, sin el menor pudor, la Doctrina de Seguridad Nacional que defendieron las peores dictaduras latinoamericanas en décadas pasadas.

Según se desprende de su texto, la seguridad nacional es el supremo fin del Estado al cual deben sujetarse todos los demás aspectos de la vida del país. De hecho todos los habitantes del territorio, se trate de personas naturales o jurídicas están sometidos a él como una carga irrenunciable. (Artículos 2,3,15).

Toda la ciudadanía está obligada a involucrarse en labores de seguridad y a servir de manera incondicional en los planes represivos del Estado elaborados por la Fuerza Pública (Artículos 2,3,15, 16-24, 25 inciso final, 29, 30 literal h).

El parágrafo primero del artículo 76 confiere piso legal a la creación de grupos paramilitares dependientes del Ministerio de Defensa Nacional, reviviendo el artículo 33 del decreto 3398 de 1.965 (ley 48 de 1.968) declarado inexequible por la Corte Suprema de Justicia en 1.989.

El artículo 68 consagra la impunidad total para los miembros de la fuerza pública en acciones de orden público, al elevar a categoría de causal de exclusión de la antijuridicidad penal y disciplinaria el hecho de obrar en operaciones ofensivas contra organizaciones criminales. Patente de corso para asesinar, torturar, desaparecer, incendiar, desterrar, robar, prefabricar pruebas, y en general realizar toda clase de atrocidades.

Los militares, policías, servicios de seguridad y paramilitares, podrán detener sin orden judicial, interrogar, practicar pruebas, censar a la población, imponerle todo tipo de controles, con el argumento de que no hay jueces o fiscales en el área de operaciones. (Artículos 69, 70, 71)

El comandante de un operativo contra terroristas, narcotraficantes o secuestradores podrá emitir a solicitud de la Procuraduría General de la Nación una certificación según la cual los hechos ocurrieron en desarrollo de un deber legal, con lo cual ya no será posible realizar ninguna investigación disciplinaria por las quejas presentadas. (Artículo 72).

Es increíble el grado de descaro con el que la ultraderecha fascista pretende apoderarse de la vida y destinos de los colombianos. Ni siquiera promueve una reforma constitucional. Le basta con una ley aprobada entre goles, carreras de autos, reinas de belleza, telenovelas o artistas galardonados.

La alianza entre los más retardatarios sectores del latifundismo y los monopolios financieros nacionales e internacionales interesados en la instauración definitiva de un sistema económico de explotación salvaje, requiere del totalitarismo para cumplir sin oposición sus objetivos.

El pueblo les hace estorbo, en el campo, en la ciudad, en las calles. Hay que exterminarlo y someterlo. La máquina terrorista del Estado siente que le hace falta combustible para cumplir esas metas. Por eso necesita la instauración total del nazismo. Disfrazado de democracia, pero no menos violento y despótico.

Todo lo anterior es rigurosamente cierto. Aunque no salga por la televisión, la radio o los periódicos. La misión de éstos no es la de informar. Es la de embrutecer y alinear. Para que los todopoderosos del capital y de la tierra puedan dominar a su antojo. Es hora de sacudirse. Y luchar. Como sea. Con las armas si no queda más recurso. ¨

2 de junio de 2001


URL corta: http://goo.gl/7jDJBq

0
0
0
s2smodern
Gabriel Ángel

Guerrillero Fariano, escritor revolucionario.

Blogs